RESEÑA HISTÓRICA

No existe todavía restos que permitan asegurar la presencia humana en estas tierras durante el Paleolítico, ni tampoco durante el Neolítico, pese a lo que se piensa que el primer asentamiento debió producirse durante el Solutrense (20.000 a.C.). En el periodo de la transición de la Edad de Bronce llegan hombres de cráneo braquicéfalo que traen de África la llamada "Cultura de las Cuevas", cuyos restos más importantes aparecieron en la necrópolis de San Antón.

La expansión de la "Cultura de Los Millares" por esta comarca, suposo el cambio de una economía ganadera a una economía agricola o mixta. La mejora en las técnicas de fundición de metales nos llegó de Almería unos 3500 años atrás con la denomina "Cultura de El Argar", instaurando una sociedad jerarquizada basada en una incipiente especialización en en trabajo. En la necrópolis de San Antón se hallaron enterramientos en tinajas y también en forma de túmulo, estas últimas destinadas a personajes importantes. Una lenta evolución reflejada en los yacimientos de Los Saladares y de San Antón nos introduce en el mundo ibérico, donde surge ya un primitivo urbanismo en lugares dominantes y se utiliza la cerámica de torno y decorada. La presencia de los Celtas que llegan en busca de la sal de Guardamar, pronto queda diluida entre la problación ibérica. Estas dos razas darán aquí lugar al pueblo contestano. El primer contacto de la comarca de la Vega Baja con los griegos se produce en el siglo VI a.C., sirviendo el rio Segura como vía de penetración para su comercio. La presencia de los fenicios es difícil de datar cronológicamente; es posible que fueran ellos los que enseñaron al núcleo ibérico la utilización del torno y el horno de alfarería.

Los carthagineses cambiaron el tipo de dominación comercial de fenicios y griegos por el de dominación política, difundiendo además el uso de la moneda.Asdrúbal en el 223 a.C. estableció una primera fortificación en este meandro del rio Segura. La llegada de los romanos produce un retroceso de transcultación con el asentamiento de colonos desde el siglo II a.C. y una intensificación de las exportaciones de esparto del interior de la comarca y de salazones de caballa desde Guardamar. El cristianismo se difunde tardíamente, no antes del siglo III, y su proceso de consolidación es muy lento.

La primera aparición de tribus germánicas se produce en el 262 con la presencia de los francos en incursiones de saqueo. Eurico incorpora estas tierras al reino visigodo en último tercio del siglo V, tras la presencia breve de vándalos y alanos.

En el 579 Oriola queda convertida en capital de Auraiola, una de las ocho demarcaciones del reino de Leovigildo.

Personaje singular en la época visigoda y musulmana es Teodomiro, conde de Auraiola, que gozó de amplia autonomía después de la derrota de D. Rodrigo en Guadalete y del pacto de firmara con Abdelaziz en abril del 713. Abderramán I acabó con esa autonomía, pero instauró una provincia con los términos actuales de Murcia y Alicante, cuya capital sería Orihuela y que se mantendrá hasta 1031.

La época de los reinos taifas trajo para Orihuela continuos cambios de soberanía, perteneciendo sucesivamente a los reyezuelos de Almería, Denia, Valencia, Sevilla.... codicia justificada por la feracidad de su huerta y la situación estratégica de su fortaleza. Es una época de gran brillantez cultural, destacando especialmente los estudios jurídicos y el análisis del Corán. La Reconquista acetuará este carácter de pieza codiciada: la ciudad pasará a manos de Alfonso El Sabio, siendo aún principe (1243), y recuperada poco después por los moriscos. Tomada de nuevo por Jaime I de Aragón, es devuelta a Alfonso X en 1266, hasta que en 1304, Jaime II la anexiona otra vez a Aragón. En 1365 retorna a Castilla conquistada por Pedro I por poco tiempo, ya que pocos años más tarde Pedro IV la incorporará definitivamente a sus territorios.

Orihuela que configurada como una Gobernación dependiente de Valencia, frente a los castellanos de Murcia y los musulmanes granadinos. La incorporación a Aragón trae consigo una potenciación aristocrática, privilegiando a las grandes familias, para evitar que simpatizaran con la vecina Castilla. Alfonso V EL Magnánimo destacó especialmente en sus concesiones a la nobleza oriolana. En 1433 se establece por primera vez la Inquisición en la ciudad, siendo nombrado inquisidor el dominico Fray Gleda.

A finales del siglo XV, Orihuela contaba con una población de unos 7.500 habitantes cristianos y 2.500 entre moriscos y judíos. Existió una gran tolerancia con las minorias religiosas, hasta el decreto de espulsión de los judíos en 1492. El urbanismo mantiene su carácter musulmán, con estrechas y enrevesadas calles que configuran las barriadas de El Salvador (actual Catedral), Santa Justa y Santiago.

En 1488 visitaron la ciudad los RR.CC., reuniendo en la iglesia de Santiago a las Cortes Valencianas (con motivo del 500 aniversario de este hecho se voverán a reunir), confirmandoles sus fueros y solicitando ayudas para la campaña de Granada (Reconquista).

En 1520 la "germanía" de Orihuela, presenta al gobierno de la ciudad una serie de reclamaciones, entre las figuraban en primer lugar que al pueblo se le diera representación en el Concejo, y que los nobles no pudieran acaparar más de un cargo en dicho Concejo. Les son negadas y el 23 de dicembre de 1520 estalla el motín, dirige la sublevación el notario Pedro Terol, al que sucederá Pedro García, tambien notario. La nobleza oriolana se refugia en Albatera. Carlos I proscribe a los agermanados y el virrey Hurtado de Mendoza nombra a Ramón Rocafull para sofocar la rebelión. Los agermanados de la región se concentran en Orihuela mandados militarmente por Pedro Palomares, en lo que ya era una abierta guerra civil. En el Rincón de Bonanza se librará el combate decisivo. Pedro Maza y el Marqués de Los Vélez destrozarían el ejército de los sublevados y ahorcando a Palomares.

En 1564, reinando Felipe II, Orihuela se convierte en se episcopal, independiente de la de Cartagena.

En 1635 se comienza a imprimir libros en la ciudad, con el estableciemiento del taller de imprenta de Vicente Franco.

A comienzos del siglo XVIII, durante la Guerra de Sucesión que enfrenta al archiduque Carlos y a Felipe de Anjou por el trono vacante de España, Jaime Rosell, Marqués de Rafal, alzó la ciudad en nombre del archiduque, siendo derrotado por el ejército borbónico que mandaba el obispo Belluga. La ciudad fue conquistada y sus fueros y privilegios abolidos por Felipe V. La lengua valenciana desaparecería de los documentos públicos (razón por la que hoy el valenciano no es hablado en Orihuela) y parte de las rentas de la ciudad fueron conquistadas. La Universidad pasó por sus peores momentos por faltas de rentas con las que proveer las cátedras. En 1783 la ciudad perdería su facultad de medicina. La recuperación económica no se haría esperar, gracias al comercio de la seda, los obispos y la nobleza desarrollaron una auténtica fiebre constructiva: Flores Osorio, Gómez de Terán, etc, convierten Orihuela en una ciudad barroca. Artistas como Laureano y Antonio Villanueva, Los Caro, Borja, Salzillo, etc, trabajan para sus iglesias. Se obraron conventos (Agustinas, Clarisas, de la Trinidad). La nobleza levanta o remodela sus palacios (Marqués de Arneva, Conde de la Granja, Baronesa de Linde, Conde de Luna, etc).

Durante la Guerra de Independencia (1808-1814), los oriolanos combatieron contra los franceses encuadrados en las tropas de Blake y José O´donell o en los dos regimientos que el duque de Pinohemoso llevó para defender Zaragoza. En 1812 la ciudad se constituye en cuartel general de O´donell, que concentra a 12.000 hombres para la ofensiva de Alcoy. La economía quedó maltrecha tras esta campaña por los contingentes de tropas y refugiados que hubo que alojar y alimentar y por los préstamos e de guerra que se libraron. En 1824 se suprime definitivamente la Universidad. Una terrible epidemia de cólera en 1834 diezma la población.

Los decretos de Desamortización de Mendizábal (1835-1836), supusieron un duro golpe para el clero oriolano, se disuelven las comunidades religiosas y sus bienes son subastados, franciscanos calzados, carmelitas, agustinos, monjas franciscanas, dominicos, capuchinos y franciscanos de Santa Ana y San Gregorio se ven afectados.

Durante el alzamiento liberal de 1836 en La Granja, la ciudad se pronuncia a favor del absolutismo, concitando sobre sí la presión militar de toda la región. Ese mismo año nacía Joaquín Agrasot, el que luego sería gran pintor romántico oriolano.

La primera Guerra Carlista (1833-1839), tuvo amplia repercusión en Orihuela, especialmente en 1837 cuando el carlista Forcadell entra en la ciudad haciéndose fuerte frente a los gubernamentales cristinos.

En los años centrales de siglo Orihuela contaba con 16.000 habitantes, era la segunda ciudad de la provincia. Finalizando el breve capítulo que supuso la I Repúbilca de 1873, se produjo un el episodio de la toma de la ciudad por el cantonalista Antoñete Gálvez, que derrota al gobernador militar Ruiz Piñero en las calles céntricas de la ciudad.

En octubre de 1879 sobreviene la trágica riada de Santa Teresa, con un balance final desolador: 300 personas perdieron la vida y las viviendas y cultivos de las márgenes del rio Segura fueron arrasados.

La llegada del ferrocarril fue en 1884, el Presidente del Gobierno, Cánovas del Castillo, asistió al solemne acto que se celebro en el patio la suprimida Universidad.


Texto basado en el libro 'Orihuela Monumental', de Pedro Valero y publicado por la Delegación de Cultura del Excmo. Ayuntamiento de Orihuela.


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